Africa, tierra sagrada.
Africa, desconocida.
Africa, tierra de gracia.
Africa, tierra distinta.
Africa, tierra anhelada.
Continente castigado,
Africa, tierra de encuentro,
Africa tierra de hermanos,
Africa, dolor, misterio,
Africa, tierra de santos...
En mil novecientos trece
en ORAN la Madre arriba.
Mar adentro echó las redes,
va a la Misión con sus hijas
y allí recibió mercedes.
“Un telegrama, mi Dios”,
-Dolores lee balbuciente-
San Pío X, ¡qué emoción!
les bendice tiernamente
y agradece su labor.
“Boga, barca velera,
boga ligera surcando el mar....
que otro puerto te espera,
no te detengas, ya lo verás”.
Entonan al despedirlas
emigrantes de ultramar,
obreros de Andalucía
que trabajan en Orán.
¡Qué fecunda la semilla!
Nuestro Papa Benedicto
ha puesto sus preferencias
en este pueblo bendito,
en sus gentes y problemas
aunque le traiga conflictos.
Subdesarrollo, injusticia,
su causa más radical.
Dice en su reciente Encíclica:
falta de fraternidad,
trascendencia oscurecida.
Capítulo XIX,
Espíritu, inspiración,
algo dentro nos conmueve:
Tercer Mundo es la moción,
sentimos que Dios lo quiere.
También en otro rincón
España dejó su huella.
En línea del Ecuador
tropezamos con Guinea,
mirémosla con pasión.
Id por el mundo, anunciad:
“la salvación está cerca”,
llevad solidaridad
irradiad
dad a los hombres la paz.
Un puñado de mujeres
hoy en clave de alianza,
recibimos tus poderes
y nos ponemos en marcha,
¡queremos servir de puente!
Respondiendo a tu llamada
con confianza infinita
acogemos tu palabra:
Camino, Verdad y Vida,
danos tu amor y tu gracia.
En esta tierra africana
Madre de tus Catequistas
regálanos ser muy santas,
queremos hace familia,
escucha nuestra plegaria.
Escrito por María Teresa Alonso dedicado a la fundación en Guinea Ecuatorial.
Fue leído el 31 de julio de 2009 en Loyola.
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