
Como saben Monseñor Pedro Meurice falleció el pasado 21 de Julio en Miami; Monseñor Dionisio viajó en cuanto se pudo después de la noticia. Allá se tuvieron varias eucaristías con el pueblo cubano de la diáspora. Mucho han valorado que murió en Miami aunque él no quería morir fuera de su Cuba querida… Trascribimos este trozo de una homilía, que creemos resume bastante de lo que ha vivido y lo define de manera extraordinaria: “El León de Oriente”
“En un mapa de relieve de Cuba cerca del monumento para los caídos de Girón en la pequeña Habana (en la calle ocho y la trece) aparecen estas palabras de José Marti: La patria es agonía y deber.
Como Arzobispo de Santiago de Cuba por cuatro décadas, Monseñor Meurice, sucesor digno del ilustre prelado, Enrique Pérez Serantes, vivió en su persona la agonía que es Cuba. Y como un obispo de la Iglesia Católica y como cubano, cumplió con su deber.
Ahora, "el león del Oriente" descansa de sus laborales pastorales. Murió según vivió: con la oración en los labios, la Virgen a su lado y Cuba en su corazón. La muerte lo sorprendió aquí en Miami, lejos de su amado Santiago – sin embargo, como dijo su sucesor, Monseñor Dionisio García, Dios quiso que muriera aquí, a lo mejor como el signo de que todos los cubanos son un solo pueblo. De todos modos, como arzobispo emérito vivía en El Cobre, al lado del santuario de la Virgen de la Caridad; y dio su último suspiro a lado de la Ermita, el santuario que los cubanos exilados construyeron aquí en Miami”. Palabras de Mons. Thomas Wenski, arzobispo de Miami.
Aquí a Santiago llegaron sus restos recién el sábado 30 de julio y a las 12:30 fueron expuestos en la Catedral Primada de Santiago, a partir de ese momento el pueblo cubano tuvo la oportunidad de acercarse a contemplar a ese “hombre santo” a pedirle cada quien por lo que llevaba en su corazón. Desde las 2:00 pm se rezó el rosario cada dos horas en las horas pares y en las impares la eucaristía, cada obispo compartía su propia experiencia al lado de Meurice, resaltaban detalles muy propios de su vida “hombre santo, hombre de Dios, generoso, de exquisita caridad, entregado a Dios y a su pueblo, un hombre justo, hombre de reconciliación. Este domingo 31 de julio se celebró la eucaristía de las exequias. La catedral estaba abarrotada de gente, fuera había bocinas, una gran cantidad de sacerdotes y Obispos concelebraron, presidia Monseñor Dionisio que se emocionó en varios momentos de la homilía al darle el adiós a su predecesor. Él resaltó su vida con tres palabras: Hombre cristiano, de Dios, de caridad y reconciliación… a partir de ellas quería decir “todo” lo que un pastor ha vivido durante más de 50 años de sacerdote, 40 años como Arzobispo. Inmediatamente la procesión multitudinaria al cementerio, el doblar de las campanas por mucho rato, muchos esperaban en el camino, le tiraban flores al féretro, se santiguaban, otros lloraban, realmente le dábamos el adiós a un hombre de Dios. Este es lema de su episcopado Marana Thá. ¡Ven, Señor Jesús!
No hay comentarios:
Publicar un comentario